Además del título de un disco de Elliot Smith, Roman Candle, es hoy el nombre de una banda de North Carolina que desde 1997 vienen facturando estupendas canciones entre el pop y el rock americano de influencia más o menos indie. Hasta el momento Oh Tall Tree In The Ear – titulo ilustrado tomado de Rilke, el poeta – es su último y mejor disco, unas canciones de aquí y ahora, rotundas y ensoñadoras también. Why Modern Radio is A-OK, They Say o Woke Up This Morning son ejemplos de pop superlativo, canalizado a través de muchas guitarras y de un teclado que no es mero acompañamiento sino un hábil interlocutor de esa voz inflamada y despejada que comanda todas las canciones. Un disco de luces y de vistas, con una melancolía combatida y disfrutada a base de paseos matutinos y excursiones de verano.
domingo, 10 de julio de 2011
4 Aces.
A través de Texas Tornados, descubrí el Tex Mex, y estreche lazos con mucha música americana mestiza, apasionante organigrama de vasos comunicantes. Cuando salió este disco, allá por 1996, había paladeado las alegrías que proporcionaban esos estilos que discurrían caudalosos entre Texas y México y que hace ya muchos años, se habían venido encontrando felizmente con el rock and roll. Los Texas Tornados eran una auténtica all star del género, con cuatro nombres representativos de la mejor herencia tejana: Doug Sham, Augie Meyers, Flaco Jiménez y Freddy Fender. En 4 Aces, se reivindicaban como históricos del sonido de la frontera y tras una portada que es casi una película de Walter Hill y que me encanta, presentaban doce canciones, cuidadosamente arregladas y con ayudas ilustres – Jim Dickinson, Ry Cooder, Rosie Flores – llenas de épica de Río Grande, humor tasquero y country regional. Perfecta fotografía de un “tercer país” que vive bajo los radares y que no conoce más fronteras que los ríos y los desiertos.
domingo, 12 de junio de 2011
Hear my song.
Peter Chelsom, antes de diluirse casi por completo en la voraz máquina de Hollywood, dirigió algunas peliculas fabulosas que transitaban amablemente por una especie de costumbrismo mágico con bastantes toques biográficos. En 1991 presentó Hear my song ( aquí estrenada como Algún día te encontraré), entrañable fabulación sobre el tenor Josef Locke, quién tras cosechar gran éxito en tierras inglesas tuvo que retornar y desparecer en su Irlanda natal a causa de problemas con el fisco. Años después regresaría a Inglaterra y es con esa premisa, que Chelsom construye una historia en la que un promotor teatral emprende un viaje homérico hacia las colinas verdes para encontrar al hombre y convencerle para que de un último recital. En youtube se encuentran varios videos de los momentos musicales, especialmente emocionante el reencuentro del público con Locke en Torna a Surriento. El gran Ned Beatty interpreta al cantante.
Mouth to mouth.

Una vez dominado por completo un estilo que bebía por igual del rock y del punk, atravesado de música celta y de luminosas melodías pop, Levellers decidieron magnificar y "alternativizar" su sonido en un album sin desperdicio, que si bien les alejaba de los arreglos combativos más evidentes en sus trabajos anteriores - ese violin en primer plano - arrancaba un puñado de buenísimas canciones que, sin hacerles perder sus señas de identidad más reconocibles, les hacían parecer casi otra banda. Si bien en las letras, continuaban sin más con las relaciones personales, la agitación social y la imaginación como medio tranformador y evasivo frente a la confusión y apatía, instrumentalmente se mostraban menos enmarañados, más definidos y hasta con suntuosos arreglos orquestales en algunos temas.
Corría el año 1997 y este disco les brindó la oportunidad de chapotear en las listas de éxitos y obtener un extraño reconocimiento como parte de la pléyade de grupos que nutrían las filas del entonces laureado brit pop. Canciones como Far Away, Celebrate o Dog Train competian comodamente y junto a otras, descubrían una pequeña senda experimental, a su manera, que consolidarían y agotarían en su posterior disco, el notable Hello Pig. Además, en Mouth To Mouth está Beautiful Day, canónica canción que desprende desde el primer segundo y en cuatro minutos toda la melancolía y la gracia que andabas buscando.
La Piel.
Esta banda de San Sebastian debutó y puso fin a su trayectoria con un disco homónimo rotundo. De los pocos que todavía conservo en cesette. Diez canciones vigorosas, cada una de ellas representando un camino diferente y todas, enmarcadas en un pop rock de línea clara maleado en aires de bolero, de rumba o hasta brisas mexicanas con unas letras precisas y tremendamente bien acabadas. Desconozco cuanto estuvieron funcionando esta gente antes de grabar pero "La Piel" desprende una claridad de ideas y una autoridad que todavía estan buscando multitud de bandas, que surgireron después, y que todavía funcionan alineadas en esa especie de suerte de pop ibérico de fm.
domingo, 20 de marzo de 2011
La huída también era esto.

Hay veces que no entiendes la letra, o no quieres entenderla u oyes lo que quieres oír pero escuchando La Huída, el segundo corte del nuevo disco de Fabián, me pareció advertir un “no dejes que las canciones se conviertan en caminos”. En realidad, la letra dice no ves que las canciones se convierten en caminos, pero como lo dice... Hay cierta suplica en ello y al final, el significado se solapa con lo que inicialmente había entendido. Me había gustado tanto su anterior disco, que estaba aguantando la respiración hasta que apareciera este Después del incendio y otras cosas así, flamante novedad desde la propia portada y el chulísimo empaquetado con que se presenta. Y después de varias escuchas y algunos juegos inesperados de percepción, me encanta tenerlo de vuelta, con más brío eléctrico, con un traje sonoro clásico pero singular en el detalle, cuidado hasta el último doble e incorporando en las letras una apreciable carga de experiencia, desde las crónicas evocadoras, más o menos narradas hasta aquellas que nos cuentan sobre aquello del oficio de escribir e interpretar canciones. Ay, son estos artistas los que ponen en evidencia lo vetusto y anquilosado de nuestras escenas musicales, tan rígidas y preocupadas por distinguir a los buenos de los malos. Habría que olvidarse, borrar las listas, escapar del maldito estatus, de los mensajes ocultos y activar la curiosidad para no olvidarse de Fabián, que el premio vale un potosí. Que no, que no pasa nada si las canciones no se convierten en otra cosa.
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