domingo, 11 de marzo de 2012

Pull up some dust and sit down.



El título del último disco de Ry Cooder, te invita a que te sientes, te pares y te lo pienses un poco. En confianza, parece decir, que venimos del mismo polvo. Las fotos e ilustraciones del digipack combinan imagenes que ilustran algunos momentos que nos remiten a la lucha por los derechos civiles en décadas pasadas y a algunos desheredados de la vida. La dosis justa de autoindulgencia, letras informadas y de determinación. Abajo el cinismo y palabras claras para atestar al primer golpe a los banqueros, así, con maniqueismos y mirando desde abajo. El blues y el tex-mex nos salva y nos señala las piedras del camino. A partir de ahí, los crimenes y la emigración desde la frontera del sur, las víctimas de la guerra, el apoltronamiento amoral de los Jueces del Tribunal Supremo, la persecución de la diferencia y el asesinato de los forajidos en este mundo loco, loco. Y todavía queda tiempo para homenajear a John Lee Hooker postulándolo a Presidente y para marcarse una majestuosa balada con delirios de gringo enajenado.

The truth about us.



El disco que amplificaba las expectativas de Tim Easton y lo elevaba por encima de la electricidad de raíz americana para lanzarlo más allá, era este. También era una segunda grabación donde mostraba un desprejuiciado abanico sonoro y un enorme talento como compositor de canciones. Hay en sus surcos digitales un cierto aire de sofisticación. El mérito es de las partituras pero creo, que lo que más llama la atención es la aportación de la atmosfera que preside y que otorga unidad a todos los cortes; de como unas canciones con un dominante gen americano suenan tan etéreas y tienen tanta luz. Es así en Carry Me, Get Some Lonesome, I Would Have Married You o cualquier otra, que caminan por la ciudad sin apenas ruidos de fondo, los mismos que se oyen de lejos cuando la dejan atrás.

domingo, 19 de febrero de 2012

San Francisco Days.



El matrimonio formado por Stephanie Finch y Chuck Prophet se cocinaron un disco colorista y relajado, donde ella, habitual voz y teclado en la banda de él, asumía el protagonismo y se lo pasaba en grande. Y por cierto, que estamos de enhorabuena porque Chuck Prophet ha publicado su nueva entrega, Temple Beautiful, agradecido homenaje a la ciudad que los ve vivir.

domingo, 5 de febrero de 2012

Been Listening.



Descubrir a Johnny Flynn ha sido todo un hallazgo. Le adjetivamos desde ya como "cantautor" pero talentoso él, se le conoce también como poeta y actor de teatro. Lo cierto es que sus “videos oficiales” funcionan más allá de meros vehículos comerciales. Se hace acompañar por una banda llamada Sussex Wit y juntos, dieron forma al fantástico Been Listening . A unas canciones buenísimas, le suman, además de lo habitual, mandolinas, cellos y trompetas, remitiéndonos desde una perspectiva contemporánea – la edad manda – a unos estilos y unas maneras de hacer música que para variar, y afortunadamente, no entroncan únicamente con la gravedad esotérica de los grandes nombres del folk-rock británico sino que descubre que hubo (y hay) otros referentes dentro de ese cajón de sastre que rescata la tradición desde otras estéticas más lúdicas. Eso no quita para que sea un disco bucólico, preocupado y oscuro pero permitiendo un cierto respiro luminoso de corte a corte. La portada lo cuenta todo.



Chimes Of Freedom.




Amnistía Internacional conmemora su cincuenta aniversario con Chimes of Freedom, un cuatruple cedé que reune a un montón de artistas para recrear las canciones de Bob Dylan. Flogging Molly encajan el clásico en su repertorio con facilidad y sin medias vueltas, le extraen toda la savia irlandesa que se adivinaba.

Mean Black Cat.



Al escuchar Mean Black Cat te das cuenta de que grabar discos debe de ser esto. Lo demás, quizá es otra cosa, mucho más técnica y aparentemente trascendete. Este, es el segundo larga duración de Cut In The Hill Gang, un experimentado cuarteto, comandado por otro Johnny Walker, el hombre que rezumaba "saber hacer" al frente de los Soledad Brothers y que cuando se mete en un estudio debe encontrar algo de rutinario en todo aquello, pero sin que eso sea necesariamente malo. Al contrario, en estas diez canciones despiadadas se siente un "sólo lo voy a decir una vez" y la maquinaria, generosamente engrasada, segrega rock & roll y blues poco destilado y más o menos digestivo. Me apabulla ver la pericia con la que revuelven los géneros hasta que ya no sabes cuales son los ingredientes; esa corriente fascinante que desemboca en un nuevo folklore en el que John Lee Hooker emparenta con The Kills en un cancionero inapelable que ya no distingue de calendarios y de genealogismos musicales. Y Cut In The Hill Gang son los últimos o los primeros de ese catecismo bastardo y registran en cuadras o cocheras la palabra de los pioneros.

La espina en el costado.




Between the Concrete & Clouds es el título del último disco del prolífico Kevin Devine, y creo, el que le puede suponer un salto cualitativo, por alejarse sobre todo de sus influencias más evidentes, que a pesar de sus estupendas canciones, le dejaban un poco tapado. En esta grabación desbroza de arreglos uno de los temas del disco y nace uno nuevo. Parece que en eso de dotar a todas las composiciones de un sonido más unitario, empleando siempre los mismos instrumentos, le había dejado con las ganas de dar otra versión de los hechos.