domingo, 16 de noviembre de 2008
You know?
domingo, 26 de octubre de 2008
Bulletproof.

The Midnight Organ Fight.

sábado, 30 de agosto de 2008
viernes, 15 de agosto de 2008
Cinturon rojo: el arte de la lucha.
Cinturón Rojo (Redbelt) es una rareza tanto para el cine de artes marciales como en la propia trayectoria del guionista, director y dramaturgo, David Mamet ( Casa de juegos, Spartan, El último golpe). Poco tiene que ver esto con las películas chinas de género o con las trasposiciones hollywoodianas con ínfulas de las primeras. Casi tiene más conexiones, al menos estéticas, con cintas de finales de los 70 como Fuerza 7 con Chuck Norris, a lo que contribuye también la música incidental de Stephen Endelman, aparentemente anacrónica pero que se revela muy apropiada al austero y modesto diseño de producción.
Mamet, más preocupado por retratar a un hombre (un luchador en el sentido más amplio de la palabra, real y lírico) en su pelea por conservar su única pertenencia, su integridad, su esencia, nos introduce en un escenario compuesto por una academia de jiu-jitsu y por el contrapunto oscuro de los campeonatos mediatizados y promovidos con afán de lucro sin importar los medios.
Si bien, la película discurre dentro de los parámetros del cine de acción, con contadas peleas, eso sí, sorprende primeramente por la manera sencilla que tiene de mostrar situaciones o escenas chocantes y hasta absurdas con apreciable naturalidad y en sintonía con el comportamiento y actitud del personaje principal, que se esfuerza por mantenerse intacto ante las adversidades personales y ante las económicas, como consecuencia de la mala marcha de su academia. No obstante los conflictos éticos y físicos se nutren también de un artificio confabulatorio entre gente del cine venida a menos y promotores amorales, que en algún momento, casi acercan la historia a otras grandes composiciones del director sobre el engaño como La Trama.
Aún así, a Mamet le interesa subrayar la reacción del protagonista ante el obstaculizado camino al que se somete, ofreciendo sin dobles juegos su esforzado idealismo y su absoluta querencia bondadosa. Ello, que a priori pudiera parecer lo menos atractivo, le permite articular interesantes subtramas como el encuentro entre el protagonista y el actor encarnado por Tim Allen o la relación que entabla el primero con la abogada interpretada por Emily Mortimer, quién ante la pasividad del luchador frente al indigno y reprochable cuadro mostrado por el torneo de lucha y sus mezquinos organizadores, lo despabila en una secuencia memorable y fantásticamente resuelta.
Cordelia´s Dad: What it is.
Casi todas las canciones estaban firmadas por su cabecilla, Tim Eriksen, quién al final de la vida de la banda, había terminado componiendo como hace tres siglos. De nuevo con la ayuda de Steve Albini y el armazón apretado de guitarra, bajo y batería, daban en What it is una generosa ración de sentimientos desplazados de época que encontraban su referente actual en medio de prolongadas vigilias de cuerdas metálicas y enconados arrebatos rock. Aunque curiosamente, cuando se pusieron a hacer sus propias canciones sin recurrir al acervo tradicional se volvieron más herméticos, no falta en su ultima muesca alguna que otra incursión algo más melódica, como la preciosa Camille ‘ s not afraid of the barn, primer tema de este cierre a recuperar.
15 momentos señeros en la Historia del Rock Celta (1975-2005).
Runrig. Publicando The Highland Connection (1979) un segundo disco que inicia una leyenda y más de 30 años de Historia Musical en negrita. Rock paisajístico de combate y rescate noble de una lengua que perecía. Canción: Gamna Gealla.
The Pogues. El punk no nace ni se hace sino que se arrastra como puede. La lírica genial de Shane McGowan, el último hombre al que le prestarías tu casa, insuflaba carisma a una banda que ya había visto que la vigencia del rock celta pasaba más por la actualización de la actitud que por la renovación instrumental. Rum, Sodomy & the Lash (1985), brillaba en las grandes ligas del pop haciendo equilibrismos como un beodo. Canción: Dirty Old Town.
The Waterboys. La piedra filosofal y la carta de crédito del género (la única) ante la comunidad indie. Fisherman´s blues (1988) es una obra fuente que aúna en unas sesiones míticas a una brigada de músicos excepcionales bajo el mando iluminado y consciente de un Mike Scott, todavía no reconocido como se merece. Canción: Fisherman´s blues.
Immaculate Fools. La última intentona de arañar las listas de éxito era una pedrada. En The toy shop (1992) estaban cabreados y con un punto amargo, daban los últimos vistazos al camino que se perdía. Pese a todo, las guitarras crujían como nunca en sus airados alegatos contra la ignominia y la estupidez. Canción: Bed of tears.
The Drovers. La banda sonora de la película Blink (1994) contenía tres canciones que eran la máxima expresión de un género efímero. Una fotografía de cuando el rock se legitimó bebiendo de la angustia existencial y juego de similitudes e identidades entre la música celta y el indie. Canción: The boys and the babies/Is Graig here?
Oysterband. Rehacen su cancionero con Trawler (1994). Un disco que reconstruye y actualiza el folk-rock británico, lo urbaniza y lo endurece en pleno fervor antisistema desde las trincheras y desde la oscuridad. Canción: Granite Years.
Ashley MacIsaac. El síndrome de Peter Pan y Leonardo DaVinci en dosis masivas y sin control facultativo. Hi how are you today? (1995) era una pregunta retórica que respondió un álbum después y el disco, una demostración de fuerza con vocación de referente y resultado inapelable. Renovación, entre caprichos guitarreros y electrónicos. Canción: Wing-Stock.
Brigid Boden. Antes de que Madonna se reinventara seriamente, esta mujer publica Brigid Boden (1996) y desaparece con un tratado de música pop que hermana dance y música celta con una naturalidad inédita. Principio y fin de un estilo nuevo en una obra imperecedera. Canción: Spirits never part.
Wolfstone. Con The Half Tail (1996), la banda hacedora de las mejores canciones de rock celta instrumental de todos los tiempos, depura y afila su estilo en una obra de ingeniería sónica de referencia. La precisión rítmica y la contundencia en un mismo habitáculo. Canción: Gillies.
Levellers. Mouth to mouth (1998) era un acercamiento afortunado a la vera del british pop más exitoso sin abandonar el perfil callejero e inquieto de la banda. El rock celta se estiliza con un productor de postín y mucha ambición. Allí donde se tocaban The Clash, The Beatles, Oysterband y Radiohead estaban ellos. Canción: Beautiful day.
The Whisky Priests. Los auténticos hijos del pueblo, de su pueblo. Here comes the ranting lads! (1999) es un testamento en directo construido a base de una honestidad apabullante. Cuando se es tan, tan local, es imposible llegar a ser universal pero el caso es morir en el intento. Canción: A better man than you.
Runrig. Renacimiento. In Search of Angels (1999) es para Runrig lo que para John Travolta fue Pulp Fiction. Tarantino se llama Bruce Guthro y no se mira en ningún espejo cuando canta. Nunca una voz luminosa y feliz había transmitido tanto en tres segundos. Canción: Maymorning.
Carlos Núñez. En Os amores libres (2000), el gaitero hace saltar todas las bancas. Experto buscador de conexiones, virtuoso y aglutinador de personalidades contrapuestas deja constancia de lo que la música celta fue y será. Y más aún de lo que pudo ser, que se hace presente en este disco con la ayuda de gente como Mike Scott o Liam Ó Maonlaí. Canción: Raggle Taggle Gipsy.
Dropkick Murphys. En The Warrior´s Code (2005), se hacen adultos y se adulteran para bien con la furia controlada pero más visceral que nunca. Las palabras de Woody Guthrie son una plegaria desgañitada cuyo eco permanece en todas las esquinas de Boston. Canción: I´m shipping up to Boston.

