sábado, 2 de febrero de 2008

The Drams: chapuzón de largo recorrido.


Durante casi diez años, Slobberbone repartió entre los aficionados al country-alternativo grandes alegrías con su rock terroso y abigarrado disparado como una huida al desierto a fondo perdido. Más violentos que sus coterráneos texanos, Centro-Matic, no encontraron cobijo en el revuelo ocasionado por Wilco, más preocupados por noquear con las canciones que por la brumosidad eléctrica. En 2005, el capitoste de la banda y otros dos miembros más, unen fuerzas con músicos de los también texanos Budapest One para alumbrar a The Drams, ente que tiene la particularidad de aunar el bagaje anterior con un espíritu nuevo y pop de alta concentración. El producto del cruce es macizo en el sonido e inapelable en las canciones, pudiéndose escuchar en el brillante Jubilee Dive (2006).

Uno se desarma ante el pildorazo vital de Unhinged, ante el derroche melódico de You Won’ t Forget, ante la épica de la inabarcable balada September ‘s High o ante el sinfonismo lírico de Wonderous Life. Las guitarras abundantes y decididas y el teclado soleado y versátil otorgan personalidad a este compendio de canciones que se dejan durar lo que deben durar, conformando un debut libre y lleno de estados de ánimo.

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