
domingo, 11 de diciembre de 2011
Floating.

Cybertropic Chilango Power.

Passenger.

The Eleventh Hour.

Ritos de tránsito.
domingo, 30 de octubre de 2011
An Appointment with Mr.Yeats.

Las cenizas.
sábado, 3 de septiembre de 2011
Diamond Mine.

The Hill.

Con este disco se presenta en sociedad James Walbourne, joven músico británico de ecléctica y prolongada trayectoria pero que por vez primera encabeza su propio proyecto. The Hill, es una agradable sorpresa en la que Walbourne ratifica sus dotes como guitarrista, hábil y siempre comedido y se revela como un convincente autor y cantante. Las canciones y el arte del disco, evocando el barrio londinense de Muswell Hill, construyen un entramado de historias, preferentemente urbanas, que remiten en su sonido al country y al blues en dialogo continuo con el pop británico de toda la vida y hasta un singular acercamiento a la raíz celta. Walbourne ha ejercido como músico de acompañamiento de Son Volt, Edwin Collins, The Pogues o The Pretenders y es ese bagaje el que se deja notar en el disco, un buen puñado de estilos puestos siempre al servicio de la canción y combinados con pasmosa naturalidad. Aquí, hay tradición y también renovación, esa frescura que quizás aporta el haber pasado tanto tiempo como músico de apoyo y sin la presión que impone el protagonismo. The Hill se rubrica con la participación de músicos de renombre como James Fernley de The Pogues o el prestigioso y ubicuo batería Jim Keltner.
martes, 9 de agosto de 2011
La música del diablo.
100 broken windows.

En 2010 se cumplieron los diez años de la publicación de 100 broken windows, el segundo disco de la banda escocesa Idlewild. Con este motivo se editó una special edition con el disco original remasterizado y otro adicional con el consabido material extra. En este caso, un segundo cede con la inclusión de maquetas, caras b y las legendarias sesiones con Bob Weston (Shellac) que completarían en los estudios de Steve Albini en Chicago. Con 100 broken windows, la banda optó por Dave Eringa como productor con quién siguen trabajando en la actualidad, desquitándose así del decepcionante resultado de su primer disco ( Hope is important), y obteniendo en los Estados Unidos el éxito comercial que hasta entonces se les había negado. Las doces canciones del disco destilaban por fin la solución a la que Idlewild aspiraba: aunar con naturalidad cuidadas melodías con guitarras noise. Lo consiguen a través de un sonido más corpulento y también más matizado, que deja a un lado los fogonazos punk y la indefinición que en general acusaba el anterior disco. Igualmente, en las letras también hay un salto cualitativo, nutriéndose a veces, de los escritos por ejemplo de Gertrude Stein, que entonces captaban el interés del cantante. El segundo cd muestra a unos Idlewild, preocupados por encontrar un sitio y desarrollarlo a partir de una de sus pasiones, el post hardcore americano y en especial, las bandas de rock anguloso priorizadas en el sello Touch and Go (June of 44, Fugazi, Slint,...). A partir de ahí, acometen en este disco suplementario auténticos ejercicios de estilo con aciertos notables, además de revelar ya su querencia por la música británica más ligada al terruño como atestigua la versión de Sandy Denny y como años después corroborarán como grupo y a través de los escarceos en solitario del cantante Roddy Woomble y del guitarra Rod Jones.
sábado, 30 de julio de 2011
Lorenzo 1999 Capo Horn.

De Lorenzo no hay disco malo, pero la adrenalina y el asombro que inyectó su obra de los 90, cuando cada publicación fue una revelación y cuanto menos un revulsivo, se guarda todavía como un cuerpo de trabajo único, frondoso y repleto de territorios vírgenes descubiertos y coherentemente preservados para los años venideros porque si bien estos discos le han allanado el camino y permitido hacerse con muchos lenguajes posteriormente utilizados con solvencia, no los ha perpetuado, ni autoexpoliado sino que ahí quedan indemnes como vigentes retratos de su periplo vital. El llamado “1999 Capo Horn” cierra el siglo y aguanta sobre sus surcos digitales todas las incertidumbres y esperanzas que se manifiestan con el Cambio de los Tiempos.
Lo ubicamos detrás de Lorenzo 1997 L´Albero, un disco deslumbrante, curioso y preocupado por lo que ocurre en su barrio, a la par que en los países más desfavorecidos, armado a base de funk negrísimo y deconstruído y de briosas descargas afroamericanas que emparenta promiscuo con la vertiente más melódica de su tierra. Es una suerte de afro-pop deslenguado y con genio, anticipo de Vampire Weekend o Animal Collective o de toda la resurrección del Afrobeat y de congoleños electrificados. La exhuberancia de 1997, dará paso en 1999 a una contención y a una síntesis musical que es una reacción pero también un remanso cosechado de nuevos aires más fácil de digerir que su precedente. Capo Horn es reflexivo pero también inconsciente, hermético pero también accesible a todo público. Representa una sonoridad sintética y orgánica irrepetible, orgullosamente mediterráneo pero reconocible en todo el orbe.
Las canciones están escritas en la Patagonia o en el Sahara pero también en la Cortona y en Milán y como la portada del disco parece sugerir, no son más que los mensajes de un hombre siempre asombrado, que experimenta de la misma manera un paseo hasta la frutería de al lado de su casa como un viaje a la urbe más superpoblada del planeta. Capo Horn arranca con Per Te y el intimismo sinfónico de una canción dedicada a la hija que acaba de nacer, contiene también algunas de sus “canciones románticas” más celebradas, la rendida Un Raggio Di Sole y la fabulosa Stella Cometa pero también hay temas agitados que claman por la necesidad de la disidencia, levantados sobre un sonido grave y seco como Funky Beat-O, Non C´e´Liberta o Dal Basso, esta con el apoyo vocal del entonces amenazante Michael Franti. En catorce cortes hay también remotas trasposiciones de El Principito como Tutto Puo´Succedere o desvaríos cósmicos de hip hop mutante como La Vita Nell´Era Spaziale. Y más, vueltas vespertinas con swing soleado, consignas de electro tribal y muchos versos, listas y apuntes recitados sobre bajos, baterías, sampleados y programaciones.
Capo Horn registra a pesar de ese eclecticismo un sonido compacto e identificable en cada una de sus canciones, un vehículo que cristaliza un manejo sobrado del pop italiano de siempre y la mejor música afroamericana. Hay aquí un envoltorio sonoro que se mezcla y confunde con las palabras en un viaje al presente, el de 1999, que ofrece también vistas a un futuro que no ha existido o mejor, que todavía no ha ocurrido. Es también, un álbum de viajes local y global, hecho con un objetivo integrador que celebra la diferencia como instrumento de comunicación y que aún con todas sus ambiciones y observaciones alucinadas, se reconoce sincero en sus limitaciones y se exhibe humilde ante los cambios que se suceden, casi siempre, sin posibilidad de controlarlos o comprenderlos pero con los buenos presagios como deseo.
domingo, 10 de julio de 2011
Oh Tall Tree in the Ear.
4 Aces.
domingo, 12 de junio de 2011
Hear my song.
Mouth to mouth.

Una vez dominado por completo un estilo que bebía por igual del rock y del punk, atravesado de música celta y de luminosas melodías pop, Levellers decidieron magnificar y "alternativizar" su sonido en un album sin desperdicio, que si bien les alejaba de los arreglos combativos más evidentes en sus trabajos anteriores - ese violin en primer plano - arrancaba un puñado de buenísimas canciones que, sin hacerles perder sus señas de identidad más reconocibles, les hacían parecer casi otra banda. Si bien en las letras, continuaban sin más con las relaciones personales, la agitación social y la imaginación como medio tranformador y evasivo frente a la confusión y apatía, instrumentalmente se mostraban menos enmarañados, más definidos y hasta con suntuosos arreglos orquestales en algunos temas.
La Piel.
domingo, 20 de marzo de 2011
La huída también era esto.

domingo, 20 de febrero de 2011
The King is dead.

domingo, 13 de febrero de 2011
¿De dónde viene la luz?
Parece que se reunen para dar un concierto en una emisora de radio y sin embargo, están contribuyendo a un muestreo para una novedosa propuesta científica que habita entre la alquimia pictórica y la física. Un complejo artilugio revestido de espejos registra y distribuye las ondas que genera la música. El objetivo es atrapar el volumen del sonido a través de la refractación.
domingo, 30 de enero de 2011
¡Let Freedom Ring!

ExPLENDID BEHAVIOUR ARRIVAL.

domingo, 9 de enero de 2011
Say Sha Sha.
